Hipoteca fija, variable o mixta: cómo elegir sin adivinar el futuro
Guía práctica para comparar hipoteca fija, variable y mixta: qué riesgo asumes en cada una y cómo probar si la cuota es asumible.
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Elegir el tipo de hipoteca no consiste en acertar qué hará el euríbor. Consiste en decidir cuánta incertidumbre puedes asumir durante muchos años.
Las tres opciones
- Fija: pagas la misma cuota durante toda la vida del préstamo. Sabes siempre lo que pagarás.
- Variable: la cuota se revisa según el euríbor más un diferencial. Puede bajar o subir.
- Mixta: un periodo inicial a tipo fijo y el resto a tipo variable. Conviene saber qué pasará cuando acabe el tramo fijo.
Una prueba sencilla
Calcula tu cuota con el tipo actual y repítela con dos puntos más. Si la segunda cifra te deja sin margen para imprevistos, una variable puede ser demasiado arriesgada para tu situación.
Qué comparar además del tipo
- La TAE, que recoge intereses y otros costes.
- Los productos vinculados que exige la bonificación.
- Las comisiones por amortizar anticipadamente.
- El plazo: alargarlo baja la cuota, pero aumenta los intereses totales.
Pide siempre la Ficha Europea de Información Normalizada, que permite comparar ofertas de distintos bancos con el mismo formato.
